COLOREANDO EL VAGÓN

 

 

Déjame sentarme junto a ti y, durante veinticinco minutos, adivinar los sueños escondidos en tu mirada, detrás del brillo casi febril de tus ilusiones.

 

Déjame ver que libro lees y espiar, en tus gestos, lo que pone entre líneas.

 

Déjame imaginar qué has desayunado, cómo has preparado tus cosas, y esa carrerita con prisas, para no llegar tarde.

 

Cada día cojo el tren esperando que una cara ilumine el vagón y me regale su historia encerrada en esta rutina de llegar sin destino; lo importante no es llegar, sino la historia de cada viajero…¿Me regalas la tuya?

 30-10-2007

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